lunes, 29 de noviembre de 2010

ES CURIOSO QUE AUN A PESAR DEL TIEMPO, TODAVÍA TE SIGO ESPERANDO EN ESA VIEJA ESQUINA. Y QUE LOS DÍAS DE LLUVIA ME ACERQUE A UNA VENTANA , PARA VER COMO CAEN LOS SUEÑOS COMO VOS DECÍAS, Y AUNQUE LOS DÍAS PASAN COMO UN ATLETA TUS MARCAS Y CARICIAS QUEDARAN ACÁ, Y TODO LO QUE SOÑAMOS SER Y NO FUIMOS Y LOS LUGARES QUE QUEDARON PENDIENTES.
ES CURIOSO MI FORMA DE EXTRAÑAR TU MIRADA, Y TU SONRISA CUANDO TE HABLABA AL OÍDO, AUN RECUERDO NUESTRA ULTIMA CHARLA DE VIENTOS Y REVOLUCIÓN, LAS GANAS DE CAMBIAR EL MUNDO Y ESA VIEJA UTOPÍA DE ALGÚN DIA SALIR A VOLAR.
ES CURIOSO MI FORMA DE EXTRAÑAR AUNQUE LOS AÑOS PASEN Y EL OLVIDO QUIERA BORRARTE TU RECUERDO QUEDA INTACTO TE ESPERO A LAS 6:00 EN NUESTRA ESQUINA PARA CUMPLIR ESE DESEO SALIR A VOLAR...

domingo, 21 de noviembre de 2010

Con pocas preguntas, con todas las respuestas, con la certeza de otro próximo fracaso en las cuentas del haber, con nostalgia, impotencia, con el tibio e insulso sabor de la costumbre y de la búsqueda poco sagaz y hasta entonces (y siempre) vana, mi amigo se dirigió otra vez a su edificio, y tocó el 5° A de la calle San José. Allí lo atendió ella, que ya lo estaba esperando. Tardó unos minutos en bajar, como era su costumbre (siempre había algún atuendo que ponerse o algún pelo que arreglarse; o tal vez sólo demoraba para corresponderse con la teoría de él de que siempre son las mujeres que las que llegan tarde – al menos, era inobjetable su puntualidad, lo que le daba lugar para jactarse de aquello, con toda razón). La miró y ya le cambió el semblante. Aquellos ojos claros siempre habían sido su debilidad, y ella lo sabía, y le fascinaba ese juego de miradas, de “se mira y no se toca”, de sí pero no, de acércate pero no tanto. Le obsequió un beso en la mejilla y la abrazó, como era su costumbre ya, y la saludó como si nada hubiera pasado. Como si realmente hubiera una amistad entre ellos. Subió, tomó un café y lo invitó a pasar al cuarto. Al parecer, tenían que hablar. O se suponía, él tenía que hablarle. Ya detestaba su timidez, porque de sólo pensar en declararle sus sentimientos ya le temblaban las manos, bajaba la mirada, se ponía tímido y rígido y se quedaba inmóvil. Era consciente de ello y se machacaba más aún, y entraba en un círculo vicioso insoportable. Así que pateó (como siempre) la pelota para adelante, y comenzó una charla (como casi todas) superficial, corriente, casi de rutina. Que el trabajo, la facultad, que el novio de ella, que la madre...

Ella lo advertía, claro. Y es que desde pequeña, desde sus primeros años en el colegio primario ya sabía que contaba con el deleite de aquel muchacho que se desvivía por ella. Y era una suerte de pacto tácito. Ambos sabían de aquel sentimiento de antaño, que no cambiaba jamás. Es más: se acrecentaba con el tiempo. Pero ya eran otros. Al menos, más grandes.


- Bueno, me dijiste que tenías algo para decirme – dijo ella

Silencio. Estaba hecho una roca, no podía pronunciar palabra. Se sentía tan impotente. Porque, claro, por un lado, su timidez ante ella lo corrompía. Por otro lado, sabía que la respuesta de ella sería inexorablemente negativa, y además, ella estaba con otro. Con lo cual...no había ninguna posibilidad.

- ¿Sabes? Es curioso. Ya estamos grandes. Y siento que vos no me demostrás nada de lo que sentís. Yo sé lo que sentís porque...sencillamente , lo sé. Pero jamás lo escuché de tu boca, y no lo siento tampoco. Y así es muy difícil que puedas seducir a alguien, que alguien se enamore de vos.

Peor aún. Si ya su ánimo estaba mal, eso lo terminó de derrumbar. No encontraba consuelo. La mujer que amaba y por la que él creía que estaba dándolo todo, le estaba diciendo que nada de lo que él hacía le llegaba. Y en parte era cierto: nunca había hecho nada concreto como para demostrarle su sentimiento. Y se odiaba. Y la odiaba. Porque observaba cómo ella lo incitaba a hacer algo que sabía no tendría camino ni sentido. “Esta mujer propone que salte y me estrelle, contra un muro de piedras que alza en el cielo. Y como combustible, me llena de anhelo...”, sonó en su cabeza. Siempre le ocurría: en lugar de hechos, en su vida resonaban canciones, ideas, palabras que se esfumaban en sus pensamientos que nadie conocía del todo. Pensó en besarla apasionadamente, pensó en maldecirla por sus juegos, pensó...pensó. Pero no hizo nada. Se quedó inmóvil, con la amargura y la tristeza y la impotencia, la humillación que le provocaban aquellas palabras pronunciadas desde sus labios carnosos y su mirada de ojos claros, dulce, compasiva, penetrante, intolerable. Y sólo alcanzó a decir que la quería, que quería estar con ella. Nada más.

- Bueno, pero sabés que no se puede – dijo ella.

Y sí. Así era. Y por eso no soportaba su incitación. Era tan contradictorio.

- Creo que lo mejor va a ser que no nos veamos más. No nos hace bien a ninguno.

El nunca entendió el porqué. Al menos, no en ese momento. No podía soportar la idea de no verla más. Era dejar esfumarlo todo. Era la asunción práctica de su fracaso. Pero asumió las palabras de ella, creyendo (y así era) que a largo plazo, tendría razón.
Tomó su abrigo, cruzó la habitación.

- ¿Te vas?
- Sí – respondió él - . ¿Me abrís?

Bajaron el ascensor. No supo cómo despedirse.

- Perdón si te hice sentir mal con lo que te dije.

Sus palabras, según él, no merecían respuesta.

Cerró la puerta ella, la vio irse por el ascensor, y se quedó sentado unas horas, llorando en el umbral de su puerta, con la certeza de que sería la última vez que pisaría ese lugar.
Y con su cansancio a cuestas. Veía cómo su virilidad y su hombría se venían al suelo de un tirón.

A veces se cansaba de ser hombre.

Esta vez... se cansaba de no serlo.







La semana pasada, después de largo rato sin noticias, mi amigo volvió a escribirme. Al irse me dijo: "Voy a dar la vuelta al mundo y vuelvo" (siempre sale con esas frases que uno comprende tiempo después) , con lo cual, no me preocupé por su ausencia en unos días: era comprensible. De todos modos, considero que la clave está en considerar qué es para él "el mundo". Yo creo que habla de "su" mundo. Es decir: además de pasear, anduvo dándole vueltas a su cabeza. Tiene un particular espíritu selectivo. Naturalmente, todas las personas al decir una cosa, siempre dejan de lado otras. El punto está en el modo, la forma y la profundidad con que lo realizan. Mi amigo es, en ese sentido, bastante peculiar. Se remite a temas puntuales y omite por completo otros. Como aquel escritor que narra sus novelas en 1era persona.

El caso es que este buen muchacho anduvo (antes, cuando tenía más tiempo ; porque ahora trabaja - o, como dice él, en su terminología marxista irónica: "engroso felizmente las filas del proletariado urbano" - ) paseando un buen rato por su mente. Paseo que realiza a menudo, pero en determinados momentos se le acrecienta. Y esta vez, más aún. Pasado tiempo ya de aquella visita en la calle San José, lo había casi olvidado.

Sin embargo, hace unos días - me dijo- revolviendo viejos papeles y cosas metidas en cajas a medio embalar (resulta que también está por mudarse) , encontró viejos recuerdos, anécdotas, fotos, escritos. Entre ellos, aquel poema (en su momento, el primero que había escrito) realizado para aquella muchacha, "Será", cuyo título seguramente robó de algún cantautor moderno (aunque no se hizo problema por los Derechos de autor, dada la escasa difusión que tendría el mismo - una sola persona - ), y decía algo así como:

Será que este reencuentro se me hizo tan corto,
sera que me remuerde pensarte con otro,
será que es tarde, y me duele la mirada,
será que ya todo tiene gusto a nada

Será que me inhibes y me pongo cobarde,
será que siempre llego tarde,
será que tus besos no llegan ni pasado mañana,
será que no despierto con vos de madrugada

Será que hace frío y me duelen las costillas,
y de tanto esperarte sentado, no llego ni a la esquina,
será que hace 10 años que te pierdo,
será que tengo tanto miedo de encontrarte,
de perderte, de que me hables, de que me calle,
de que te mire y se te olvide que así no soy tuyo ni de nadie

Será que siempre lo arruino todo,
que no razono ni a tu forma ni a tu modo,
será que extraño tus abrazos, tus sabores,
tu aroma de recién levantada,
que no me sale ni mirarte a la cara

Será que ya no tengo ni las fuerzas ni las ganas,
será que ya nada es lo que era,
que mis dedos no cruzan tu frontera,
ni mis labios entienden los relieves de tu mapa

Será que esta espuma de certeza de pasado me ataca de frente y de costado,
sin piedad, sin escrúpulos y sin disimulo, con dardos de soledad,
inculcándome el terror que me produce el azar.

Será que no soy independiente,
que me quema la nostalgia del no haber hecho,
que por las noches no recojo flores en tu vientre,
que no siembro semillas en tu pecho

Será que tus labios ya son como espadas,
que no sientes ni temes si me matas,
que no duermes ni sueñas conmigo,
que no serás la madre de mis hijos "


Se sorprendió al leerlo. Se sorprendió especialmente de que no le disgustara lo que había escrito (generalmente la humildad y la autoestima no le permitían semejante lujo). Y pudo reencarnar los sentimientos que había tenido. Porque aquello había sido escrito horas después de aquel encuentro (que bien podríamos llamar: desencuentro).

El caso es que a pesar de sus escasos años en la facultad de Letras, mi amigo había adquirido de sobra la costumbre de cuestionarse las cosas. A veces sin sentido, pero a veces llegaba a cosas valorables.

Esta vez no. Con su tozudez a cuestas, decidió volver al 5to A de la calle San José. Esta vez no sé con qué propósito (no me lo dijo).
No contó detalles del encuentro, pero me dijo que había aprendido varias cosas. En 1er lugar, que las personas cambian. Incluso él mismo. Que las personas cambian, crecen, eligen determinadas cosas en determinados momentos, cosas que son funcionales a sus deseos y a sus necesidades, y que, cuando éstas cambian, las otras también se modifican. Por eso pudo comprender que aquella muchacha nada tenía que hacer en su vida. Porque no tenían nada en común. La encontraba tan insulsa ahora, tan poco deseable. Se preguntaba: "¿qué haría yo con ella?". Y no encontraba ninguna respuesta posible ni satisfactoria. No había nada ya. Continuó su charla con ella sin embargo, de cosas vanas, como siempre.

Decidió esta vez no volver, no tanto por su estado civil actual sino por su estado mental posterior. Y se quedó en su mundo. Miró el reloj. Eran las 7. Su mujer dormía en su pecho, mansa y tranquila, en paz.

"Me quedaré en mi mundo para siempre", dijo. "No me esperes".

Ya ven: sigue sin volver.




Pasó un poco el tiempo. Mi amigo se puso un poco más reflexivo (más aún), e intentó superar con ansias aquel tropezón.
Tardó un tiempo largo, la herida había sido profunda y no abundaban los medicamentos ni los vendajes para curarla. Era realmente complicado volver a confiar otra vez, entregarse, darlo todo sabiendo a que lo que había tardado en sanar podría volver a abrirse en menos de lo que dura un corto invierno.

Pero descubrió que no todo tiene porque ser necesario, no todo tiene que repetirse indefinidamente, las cosas no están escritas, asíque mucho menos las historias y las vivencias personales. Así que intento hacerse eco de aquella tesis, de intentar transformar la realidad además de comprenderla.

Y en aquel viaje por sí mismo y por su mundo, encontró aquella llave con la combinación correcta y en el momento indicado para abrir aquella puerta donde no había lugar para lamentos. Donde estaba a salvo. Con sonrisas inocentes, con caricias cada día más dulces, con certeza de presencia, con constancia, perseverancia, con convicción de futuro, de seguridad, de suelo firme, de mirada cómplice que lo dice todo sin decir nada, con entrega que lo da todo sin pedir nada.

Intentaba adentrarse en su nueva situación y lo lograba, pero de a ratos, porque que la vida fuera tan sencilla se le hacía incomprensible. Y la compañía mutua y las ganas de vivir y de soñar...más aún.

Otra vez sonaban canciones en su cabeza : "Quizás sólo dure un segundo este sueño, pero seguramente habrá merecido la pena".

Y no sólo eso: duraba meses ya, creo que 10. Al menos, ese tiempo hace que mi amigo escribe cartas cada día más felices, con paisajes cada día más claros, y se ha hecho eco de sus derrumbes para construir castillos de arena en el vientre de aquella muchacha, cada vez más fuertes, seguros y certeros.

Y como toda mezcla, cuanto más tiempo para mezclarse tuvieran sus elementos, se hacía cada vez más dulce, sabrosa, porque estos se combinaban y complementaban cada vez más.

El camino ya estaba sembrado y plagado de buenas intenciones.

Llegaba a fin de mes y amaba a una mujer: era el momento de empezar a caminarlo con pie firme.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Te extraño con todo lo que tengo,
con todo lo que puedo.
Con el movimiento pendular del llavero en la puerta
con las hilachas de las cortinas viejas.
Te extraño en el hotel barato de la calle mitre
En la feria de San Telmo
Te extraño con los bancos del parque
con la calle corrientes
con las palomas se va mi sueño que te extraña
Cuando nace el día, cuando nace la noche
Mientras miente un político, mientras nace un prócer
Te extraño en todo lo que tengo
En mis verdades absolutas, en mis verdades diminutas
Te extraño en la gramática de Cortazar
Te extraño en el sonido de tus anteojos depositados en la mesita de luz
en la cena familiar no hago otra cosa que extrañarte.
En la terapia,
en tu trabajo,
en los bolsos pesados,
en la canilla que gotea,
en mis ojos tristes,
en tus ojos vivos
te extraño
Señorita: el que le escribe es aquel de la otra vez, espero recuerde.
Para darle una idea si es que aun no aparezco en su imaginación, soy ese tipo flaco, aburrido con ojos tristes y nostálgicos, los mismos ojos que Uds. (sabrá algún ángel o demonio porque), puede hacer brillar cuando se le antoja.
Claro que este don no debe ser nada extraordinario o exclusivo para mi persona, me veo entonces en la obligación de hacerle recordar algún otro pasaje de ese tiempo que llamamos pasado.
Recuerda uds. El muchacho que la tomo de la mano en su terrible ciudad, el tipo de pueblo que observaba con ojos desorbitados los edificios?
Recuerda cuando caminaba silbando como si estuviese sola, recuerda que era yo callado, que la abrace en el frío de la noche?
Por favor dígame que recuerda la tarde en el parque, que recuerda el olor a hierba húmeda y mis pantalones manchados por el verde. Que recuerda que una vez pensó que podría ser que yo despertara un cierto sonido o juego en su interior
Si necesita mas información, soy el que de noche interrumpí en mas de una oportunidad su sueño para pedirle abrazos y para preguntarle si me quería.
Ahora pienso que debe estar al tanto de quien soy, si, es el mismo que la sueña, de noche y varias oportunidades de día, solo le quería decir de esta manera, porque me parece la mejor, que si siente en la tarde una brisa fresca puede que sea yo, que el azar a hecho que yo elija su figura para abrazar y que mis abrazos son tan exclusivos que no reparan en distancias y no entienden de horarios de trabajo o de siesta, ni mucho menos de lógica
Quería comunicarle de manera clara y concisa, que a veces llueve no solo afuera, sino también dentro mío, que mi sensación térmica es la del polo sur (que creo es similar a la del polo norte) porque no esta conmigo, que mis sabanas guardan su perfume, y disculpe esto ultimo pero solo mi imaginación puede sentirlo.
Que como dije en muchas oportunidades la extraño.
Pero con todo esto no quiero ponerla en apuros ni mucho menos, no pido que deje su vida y sus problemas para venirse aquí conmigo, no, de ninguna manera exijo nada de su boca que no sienta su pecho, o su adentro, ese vinculo pensar, sentir
Solo digo que espero volver a tomarla de la mano por las calles de San Telmo, que espero guarde el muñequito que gane para uds. en una maquina del abasto, que vuelva a reírse conmigo, que me gustaría que siga siendo la misma, esa calida muchacha de ocurrencias ingenuas y dulces que en otro tiempo se tomo el trabajo de hacerme sonreír
Nada más, ahora me voy afuera… como dice uds. el sol esta lindo

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Se que un día todo cambiara, espero que mas pronto que tarde pero, un día las cosas serán diferentes, un día el muchacho entrara en el vagón y la encontrara en el asiento de enfrente radiante y luminosa y se acercara a ella y le hará la pregunta que siempre le hace al terminar la canción, y un día todo cambiara, ella se levantara de su asiento sosteniéndole la mirada, el metro detendrá su ritmo, todas las cabezas se giraran hacia ellos, la ciudad también se detendrá, la gente parada en las aceras, los coches en mitad de la calle, las palomas emprenderán el vuelo, ella se acercara mucho a el y un día ella le responderá de manera muy diferente a como lo hace en la canción…


http://www.youtube.com/watch?v=bVmfiKF6_Is
Te hubiese dicho tantas cosas y me quede callado
Que el mundo era demasiado grande para salir a buscarme
Que los sueños son esas cosas que queremos para un futuro inmediato
Después, que en tus ojos me perdía
Que eran una laguna grande, donde me encontraba nadando a la deriva
Feliz y a la deriva
Quería ser tu reloj a la hora del timbre y me quede callado
Cuantas veces vuelves detrás de cada derrota, de cada herida
Fuiste el pan de cada día y me quede con mi frase cobarde de pensar en mañana
El mañana se fue y me quede en el sin tiempo
Y te fuiste lejos
Y me quede sin vos
Cuanto miedo de perderte si nunca te tuve
Cuantos sueños tirados a la basura, sin ser soñados, sin ser ideado
Cuanto amor demacrado, pisoteado y tirado al sótano del alma
Después junte las hojas marchitas del patio
Pode un poco la enredadera
Le di de comer a los pájaros
Que se asomaron a mi ventana
Los alimente de palabras
Y yo me quede sin vos
Sin tiempo sin excusas, al final
Me quede sin vos
Perdón por quererte tanto
perdón, se que esta mal, que no debo
que nunca debí
perdón si ahora dudas
no dudes, no es necesario
si el amor no nace, no es culpa tuya
en todo caso la culpa fue mía
Perdón si mis dedos torpes no supieron articular una guitarra
perdón, no fue mi intención estar tan lejos
pido perdón por la verborragia
por quejarme del calor, de los horarios
por verlo todo diferente
que torpe, no soy como la gente, veo todo diferente
Perdón por reír tan poco,
por cargarte el peso de mis únicas sonrisas
Perdón no quise encarcelarte
pido perdón por estas ganas de tu vos al teléfono
perdón por no encajar en tu familia
yo quería encajar y no encajamos
ni adentro tuyo encajamos
No te preocupes, no es nada
pero que ganas de tu vos al teléfono
y que llueva y te diga que te extraño, cuanto te extraño
perdón por extrañarte
por no enseñarte, por ser tan poco
perdón por no dejarte y obligarte a estar pendiente
perdón por estar tan pendiente
por revisar las calles, y las cosas y buscarte
sabiendo que no estas y seguir buscando
Perdón por creer en los milagros
por ser tan torpe, por el llanto de domingo
por el dolor de estomago los lunes, por no probar bocado
no es culpa tuya que yo sea tan poco,
Seguro podes querer, no dudes de eso
ni por instante dudes de eso
que no corran lagrimas por tu mejilla
perdón por ponerte triste no me hagas caso
perdón por mi peinado , por ser callado, por el olor a tabaco
y aburrirte, y no tocarte la guitarra como tocan los amantes
por no estar acostumbrado a querer tanto
Tenia ganas de decirte algo,
no se de donde nace esa necesidad,
supongo que será la lluvia,
ese lindo regalo de la siesta que oscurecía las terrazas de las casas,
con el reflejo plateado de las nubes
y regaba los techos de los autos y los pastos de las casas viejas en el barrio,
un hombre en tanto miraba el agua como caía por las canaletas
y buscaba algo en los dinteles de las puertas
y que lindo regalo la lluvia.
Y no se, me dieron ganas de decirte algo,
mientras miraba al hombre que parado tomaba su mate
y le tiraba la yerba a una maseta vieja,
de verte tal vez reír y ese brillo de tus ojos tiernos
Se que no existe un lazo que nos una,
una cuestión que me lleve hasta tu puerta
y me imagino como seria llegar hasta tu puerta
mojado por esta hermosa lluvia que me cae del cielo
y me hace pensarte, colgado,
colgado de los cables anda un pedacito de viento
que remonta algo invisible y lo miro,
como los perros que esperan que pare el agua,
asi lo miro y le busco el olor al aire,
olor a tierra mojada a campo recién amanecido,
nostálgico pero lindo.
Así es a veces la siesta de diciembre,
yo nunca escribo, o sueño, o miro los cables en diciembre,
casi siempre estoy esperando que venga el año nuevo
y limpie las cosas malas del viejo,
pero acá me tenes,
pensándote en diciembre
revisando recuerdos, fotos viejas, amigos, familia
cosas de todos los días…
ya vas sabiendo de a poco que me gustan las cosas de todos los días
que me pierden las cosas complejas
que lo simple es mas bello, siempre es mas bello
porque viene de la nada, y se hace todo
como la lluvia esta, de la siesta, que de a poco se hace calles húmedas
y olor a tierra mojada, autos brillantes y gente que camina rápido
y ganas, que ganas de verte en esta lluvia de la siesta
.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Principio de incertidumbre

Puede que las redes traigan
cuellos rotos, negras plumas de cormorán,
que tiemblen los semáforos,
las radios callen y se derrumbe la ciudad.
Puede que te saque de mis brazos
tu marido o el despertador,
que te interrumpa el desayuno
el vuelo de un B-52.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.

Puede que te cite el parlamento
y decrete el blanco y negro,
que sonrían ángeles heridos
en la sección de sucesos,
que alimentándose de humo
se quiebre cual cristal esa mujer.
Que trepe una serpiente
por sus piernas infinitas. Puede ser.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así.
Quizás banderas blancas
tu habitación alumbren
y mi amor esté cerca
y los dioses duden.
Y este sea un buen principio,
principio de incertidumbre.
Puede que te salves. Puede
que amanezcas conmigo
y las espadas se entierren.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.
Una posibilidad existe
de que amanezcas conmigo
y los cañones se oxiden.

Ismael Serrano

Principio de incertidumbre

Puede que las redes traigan
cuellos rotos, negras plumas de cormorán,
que tiemblen los semáforos,
las radios callen y se derrumbe la ciudad.
Puede que te saque de mis brazos
tu marido o el despertador,
que te interrumpa el desayuno
el vuelo de un B-52.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.

Puede que te cite el parlamento
y decrete el blanco y negro,
que sonrían ángeles heridos
en la sección de sucesos,
que alimentándose de humo
se quiebre cual cristal esa mujer.
Que trepe una serpiente
por sus piernas infinitas. Puede ser.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así.
Quizás banderas blancas
tu habitación alumbren
y mi amor esté cerca
y los dioses duden.
Y este sea un buen principio,
principio de incertidumbre.
Puede que te salves. Puede
que amanezcas conmigo
y las espadas se entierren.

Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.
Una posibilidad existe
de que amanezcas conmigo
y los cañones se oxiden.

Ismael Serrano

viernes, 5 de noviembre de 2010

Hace frío aquí, yacen dos rosas

y una planta sin regar, me fui,

la noche corta más que tus uñas rojas

cuando miro al espejo y ya no estás ahí


Quedaba tanto porque fue tan poco

y el alba que espero demorará

Ya no sé si estoy cuerdo o loco

cuando lloro solo en el umbral


No sé si maldecir tu sombra o tu fantasma

que me acechan detrás de cada puerta

se cierran hasta las camas y las sábanas

que no sabrán qué añorar cuando me duerma


Sabrás perdonar, pero es de noche y te odio

porque estarás tan hermosa añorando a otro

con más dudas que certezas y no puedo

concebir que al sueño le tengas tanto miedo


Me cuenta el techo que ya está amaneciendo

siempre desayuno tu futuro y tu recuerdo

yo no sé por qué hice de la esperanza un hogar

si recién estábamos comenzando a comenzar


Pero soy torpe y no sé qué es olvidar

fijate que me ha dado por pensar

Qué ironía, qué casualidad si un día

tus dudas y tu luz me quitan la agonía

lunes, 1 de noviembre de 2010

Quién pudiera...
tenerte un poco màs cerca,
sin tantos lagos y océanos
que nos separen tan drásticamente,
como olas de mar que se han vuelto tercas.

Quién pudiera...
vislumbrar esa sonrisa,
acariciarte tan sólo esas mejillas,
oler un maquillaje, un perfume tan tuyo,
un aroma cuyo aire me devuelva la vida.

Quién pudiera...
compartir tu vida, tu rutina,
tus mañanas, tus tardes, tus noches, tus dichas,
acompañarte en las tiendas,
probarte la ropa, cantarte esta estrofa.

Quién pudiera...
yacer en tu almohada, sentirte fresca,
esperarte mientras te duchas,
dormir contigo (o mejor),
observarte en la madrugada,
con los párpados hinchados o como sea que luzcas,
o, por qué no, sin nada ...

Quién pudiera...
despertarte, mirarte
a los ojos, besarte los labios,
esperarte hasta que regreses, invitarte a cenar,
llevarte el desayuno a la cama,
saberte concreta.
Porque siempre encuentro en tu abrazo el sostén que necesito,
en tus besos el aire que faltaba en mis pulmones,
el calor del alba en los amaneceres más fríos,
el impulso necesario para esquivar el impacto.

Porque llenas, porque llegas, porque vuelves,
porque das todo sin pedir nada a cambio,
porque estás, con certeza, a la hora señalada,
con mas verdades que mentiras, con más amor que soledades.

Porque emerges cuando se acuesta el fracaso con el desconsuelo,
el desgano con la desilusión, el tacto con la esperanza,
la angustia con el dolor, la nostalgia con el sin ti.

Porque abrevias el breve espacio en que no estás,
porque tu voz cubre mis cinco sentidos perdidos,
porque tu calma acaricia los miedos de mi pecho,
porque tu paciencia anula mis temblores más remotos.

Porque envuelves mi rutina, la alteras, le das sentido,
porque derrites el mundo con tus pasos, el espacio con tu aroma,
porque sonríes y la vida es justa y vale la pena,
porque sos mas que dos y uno más uno,
porque te agradezco, porque una vez más rescatas.
Me pregunto qué pasaría si dejara de perderme en el supermercado, o si el viento de la calle dejara de arrastrarme, si las cervezas de los bares vinieran vacías y no me dejaran chapotear en los charcos de una utopía tan grande como el olvido, o si el cine no diera siempre esa película idiota que me guiña el ojo y lo hace tirar agua hacia abajo, o si la mirada no esquivara tanto, si la pregunta tuviera alguna respuesta, o mejor, si la pregunta tuviera sentido, o qué pasaría si con alas y antifaz yo trepara a tu alcoba vacía y me tomara hasta la molestia de tu boca, o si afilara las uñas de los ojos para rascarte las vestiduras, o si te dejara tan desnuda como cierta en el medio de la avenida en una noche vacía de verano, si los árboles volvieran a cantar en cuatro idiomas o si la luna me diera la orden de besarte sin excusas, o si me fuera tan lejos que la noche no podría ni alcanzarme, ni siquiera la tuya, la almohada vacía, la sábana de escarcha, la humedad inocua e inolora de las lunas de una cama que ya no sabe contarlas, quizás no tendrías que maldecir a cada paso firme que camino hacia tu sombra ni llamar al destino para que aparte por vos mi mano de tu pecho y te vista, y que te vista con tanto abrigo hasta convertirte en madeja en un sillón cansado, con la casa olfateando recuerdos ingratos, absurdos, quizás tendrías que cantarle al pasado que se calle, o rogarle al futuro que alquile unas alas para volar tan alto que nadie te encuentre. Quizás bajarías al instante, porque en tierra o cielo mi mirada sería la misma. Exactamente la misma. Quizás arañarías verdades e hipotecarías sueños, o directamente los romperías, oero yo estaría tan lejos. Tan lejos que no oiría ni el llanto de los niños, ni los rayos del sol sobre tu pelo ni el suspiro de caricias en tu espalda, ni la humedad de tu boca pequeña y hermosa abrazando, y me abrasaría tan lejos del mundo que, esta vez, el humo no nublaría ni tus dudas.


O quizás no pasaría nada