Colgado en la red
jueves, 6 de agosto de 2026
domingo, 2 de agosto de 2026
jueves, 11 de junio de 2026
Las tres de la mañana
miércoles, 6 de mayo de 2026
Otoño
Serán las cortinas
será el frío en los huesos
los trenes, las despedidas
serán todas las derrotas
las manos en los bolsillos
será que otra vez es lunes de cenizas
el fondo monetario, las deudas
los posillos, las migas
serán las trincheras de lo cotidiano
los vidrios molidos, las calles vacías
la casa de espectros
los espejos, los recuerdos
será la tarde que muere en el ocaso
será este otoño
el corazón con olor a guardado
la tristeza como manchas de humedad
la pelusa del piso
el humo de tabaco
serán todos mis muertos
mis mártires, mis verdugos
el olor a remolacha
las alas entumecidas
la radio chiquita que satura un tango
el llavero, las baldosas
el lunes, el llanto…
lunes, 30 de marzo de 2026
sábado, 7 de marzo de 2026
lunes, 29 de diciembre de 2025
Ensayo general del destino
Respiro porque es un reflejo mecánico, o por el capricho de alguna deidad aburrida de tanta eternidad. Recuerdo no-recuerdos juntos, cosas que no vivimos, que no pudimos compartir, y me pregunto tantas noches el por qué.
Aunque yo me haya quedado atrás. Porque la costumbre es más fuerte que cualquier despedida. Hay noches en que me gustaría olvidarme de hacerlo, dejar que el aire pase de largo y se busque otro huésped menos roto. Pero vuelvo. Vuelvo siempre, como un perro que nunca aprende el camino contrario.
Te pienso sin tenerte, y eso también cansa. Es un ejercicio absurdo: repasar caricias que no existieron, peleas que no tuvimos, viajes que nunca hicimos porque la vida, tan prolija, nos sentó en mesas distintas. Inventé domingos con vos; inventé cafés; inventé tu risa apoyada en mi hombro. Fui culpable de ese delito mínimo: creer que alguna vez nos tocaba el milagro.
Me pregunto por qué, pero el porqué no contesta. Se queda mirándome como una puerta que no abre. Tal vez no había que entender nada. Tal vez éramos apenas un ensayo general, un borrador del destino que alguien arrugó antes de tiempo. Y, sin embargo, duele —lo digo sin maquillaje—: duele en los huesos, en esas partes del alma que los médicos no nombran.
Hay días en que me vuelvo conservador hasta el hueso y pienso que el amor debía haber sido sencillo: mirarte, elegirte y ya está; como antes, cuando las cosas no venían con manual ni diagnósticos ni “no era el momento”. Pero nos tocó esta época ansiosa, llena de ruidos, y vos y yo aprendimos a perdernos con elegancia.
Si algún día volvemos a cruzarnos —no lo prometo, no lo invoco—, quiero que al menos sepas esto: no fuiste un capítulo; fuiste el libro que no me animé a abrir.
El obsceno sabor de tus labios cerca de mi humanidad; tu boca infame, como una brisa, pasa por mí esta noche de abril. Pantallazos de moment...
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Hoy recordé tu mirada, esa que lograba que la cordillera de mi alma se derrumbara ante un simple parpadeo, me acorde de nuestras charlas et...
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Esa mañana varios planetas se alinearán generando un cataclismo en nuestro sistema solar, y él pondrá el mismo disco, la misma canción una ...
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El domingo es unos de esos días donde me siento más triste, desde chico me pasa, el domingo tiene ese aire a tristeza, a melancolía, a recue...