No había nada que hablar ya que nuestras miradas habían dicho mas de lo que pudimos imaginar, te bese temeroso, por miedo a morir en ese instante. poco interesaba el calendario, las crisis, el dolor de la rutina de los lunes por la mañana, ni la inflación. te había encontrado después de tantos años, después de tantos golpes, de tanto buscar en otros labios y en otros cuerpos que en vos encontré, no importaba ya el mañana solo vos y yo jugando a querer ser felices...

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