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Mostrando entradas de junio, 2012

Sor Cecilia

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Sor Cecilia gracias por el premio!!


Adoro perderme en tu cuerpo y mirarte durmiendo por la noche, adoro perderme en tu mirada y saber que el tiempo paso, que las cosas cambian, pero nosotros seguimos siendo lo mismo. Adoro la locura absurda que es amarte, día a día, de perderme en el escaparate eterno de una caricia. Adoro el saber que caminamos juntos de la mano, aunque el mundo se caiga a pedazos y los objetivos no abunden, tan solo se que en vos puedo apoyarme. Sabes en estos tiempos donde los valores están tan perdidos y pasados de moda, en estos tiempos en donde cuesta horrores ser alguien y salir a buscar la vida, se que cuento que la guardiana mas grande de mis sueños...
El frió quemaba las manos en la inmensa Buenos Aires, la gente empezaba su semana llena de problemas, de crisis, de nervios, su marcha era acelerada por culpa del maldito y tirano tiempo , mientras que ella  con su taza de mate cocido dibujaba al menos una simple sonrisa en una hoja blanca, era una señora de unos cuantos años , de piel agrietada por el invierno, por el hambre y la indiferencia de la gente. Solo atine a mirarla con ternura acordándome de mi abuela, de sus café con leche en mañanas frías como esta, me llamo mucho la atención el dibujo de un hombre con buen porte con una sonrisa que realmente iluminaba aquella ilustración, y me quede observando aquel retrato, que ella con tanto esmero dibujaba. Luego ya volviendo a mi hogar, me puse a imaginar (como siempre lo hago), acerca de esa señora, del retrato de aquel hombre al que tanto sentimiento trataba de plasmar, que ya casi no recordaba y antes de olvidarle por completo habría decidido tenerlo presente en aquella ilustraci…
Toma mi mano hoy te invito a recorrer las calles de Buenos Aires, te invito a reírnos como dos adolescentes que piensan que la vida es un juego, dejame pasearte por Corrientes la calle de los teatros e imaginar historias que nunca sucederán, tomarnos de la mano y soñar (que todavía es gratis), que no hubo gobierno aun que nos expropie la aventura de soñar. Déjame mirarte tal cual sos y que en esa mirada digamos mucho mas que mil palabras, conoceremos San Telmo ese lugar mágico, lleno de fantasmas, de historias de amor, como la nuestra. Yo se que la cosa viene jodida, que el desasbesticimiento que mas duele es el del alma y el de la falta de patriotismo, que las calles están llenas de gente gris, pero sabes tu risa es el remedio para teñirme un poco de color y para poder darle a mi Buenos Aires un rayito de luz
La oscura habitación reflejaba la penumbra más grande de la casa, el ventanalcasi opacado con el polvo, viejos libros, estantes desordenados, discos viejos, antiguos diarios, noticias ¿de ayer, o de hoy?, la gota de la canilla rota del comedor era la constancia más grande, de esta molesta soledad. A lo lejos se escucha un viejo tango, casi difuso un sillón casi gastado y un televisor que anda cuando quiere. Su vida se habría quedado en la mas oscurasde las soledades, yahabía perdido noción de tiempo, la vidale parecía “…una fiesta a la que nadie lo había invitado…” dice la letra de un moderno cantautor, y así se sentía desde su partida.
Su trabajo se había vuelto algo monótono, esa vieja oficina se caía a pedazos, y su escritorio desbordaban de papeles por archivar, tramites por realizar, etc., la gente que lo conocía desconocía su mirada, ya no era ese muchacho alegre que solía ser, siempre tirando algún chiste o hacer alguna broma, su vida se convertía en una triste comedia, en la q…

Cartas y recuerdos

Una vez más, Jorge miraba al frente y contemplaba tras el cristal de sus lentes, aquel de la ventana que lo separaba de la noche. Miraba una y otra vez la hoja, en un acto que ya casi parecía un rito. Llevaba meses buscando las palabras. Tenían que tener esa exactitud borgiana que para el resto de los mortales a veces constituía una perfecta excusa para no hacer nada. Respetable: la perfección era un anhelo loable si de buena expresión se trataba, pero el borroneo posterior y la pasividad siguiente y prolongada se acercaba bastante al sacerdocio. Tenía que encontrar las palabras. Todo era palabras. Llevaba meses buscándolas y sin embargo, no aparecían. La luna lo miraba con compasión detrás de una burla que jamás se mostraba. Él buscaba respuestas. A veces todo no sólo tenía que ser exacto, sino que también tenía que tener respuesta.
Esa carta era su alienación hecha papel. De momento, papel en blanco (ergo: seguía en el mismo sitio, siendo ni más ni menos que sí mismo). Uno tras otr…