Cerro su cuaderno una vez mas y no pudo disimular la nostalgia que le producía leer sus propias letras, de aquel amor que se le quedo atracado en la vida y en el alma. Al instante recordó también las calles que de su mano conquisto, que no importaba si se venia el mundo abajo con tal de levantar su mirada y ver esa mirada triste de cerca. También recordó las noches eternas sin dueño ni inquilino, esas junto al sillón mirando el techo y planeando conquistar ciudades desconocidas hasta ese momento.
Recordó también ese ultimo día, ese abrazo y el silencio que sin decir dijo mucho mas que mil palabras, se quedo con decirle tantas cosas! pero supo que era en vano. desde entonces ella viaja de café en café tratando de buscar en alguien esa mirada triste, que la invite a conquistar este mundo, que la arrope por las noches de frió, que le diga que todo va ir mejor...

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