Ya no quedan promesas por cumplir, ni lugares olvidados que exijan nuestros pasos. Tampoco quedan  Asignaturas pendientes, ni siquiera tu juego de llaves en mi mesa de luz.
No quedan reproches, ni siquiera una escena teatral de celos, ni tu sonrisa grabada en mi cabeza, ni la esperanza de conquistar algún día tu extraña belleza.
Ya no existen siquiera mis versos perdidos en algún viejo libro, ni las historias de amor con finales de cuento que tanto nos contaron, ni siquiera queda alguna casualidad que nos una.
Ya no quedan mañanas de abril, ni tu café del desayuno, ni siquiera mi promesa de bajarte una estrella.
Por que nosotros ya no somos lo mismo, por que ya nada... nada es lo que era.



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