miércoles, 6 de julio de 2011

No quiero tener sueños como raíces creciendo hacia adentro, siempre hacia adentro, quebrando la tierra de lo que soy, si mañana no va a existir la sombra y el cobijo de un árbol. No quiero que de nuevo pidas disculpas, no quiero este silencio de tumba, este infierno de domingo con cenizas en las manos y gusto a nada en la boca, no quiero tocarte las muñecas, creer que te retengo y sentir como te vas otra vez, como me vas acostumbrando a despedirme.


Se que tal vez sea un pesado, lo dije mil veces y al final me parece que me convertí en eso, quizás podría haber tenido un poco de tus besos con un buen argumento, con dos o tres palabras dulces, quizás tendría que agarrarte con mas fuerzas cuando te cruzo. Pero soy así, uso este escudo porque sabía que hoy al despertarme serias lo primero, antes que el calor raro de este día, antes que el dolor en el pecho, antes que el parlante que satura de la radio de mi viejo en el patio, antes que nada estarías vos, yéndote otra vez, por eso no hago nada, porque se que si te abrazo, seria imposible soltarme, en cambio vos ahora te estas despertando con gusto a otra persona en los labios, te estas despertando lejos mío, mucho mas lejos de lo que cualquier cartógrafo podría indicar, esta situación seria un desastre para un cartógrafo, lloraría de angustia, porque esto es similar a dos continentes que se mueven de sus lugares, porque esto es similar a un océano que de golpe se secó.


Porque así estoy ahora… echándote de menos, recordándote y dando lastima o espanto. Mi amigo de las estrellas me dijo que uno es responsable para siempre de lo que ha domesticado, por eso te hablo así, porque indefectiblemente una parte de vos me domesticó, una parte de vos me dejo esperando algo, colgado de solo dios sabe que cosa.


Tampoco creo que lo que tenés en los ojos (ese fueguito) se haya apagado, ya ves, mis dioses, los mismos que te crearon son tan fuertes, tan reales que sobreviven aun cuando yo intento matarlos, así invente mis dioses, así ellos te inventaron, o te vieron, porque repito que creo profundamente que existís y quemas. Porque siento el perfume de lo que sos todavía dar vueltas por acá, porque hay algo que hace que no pueda dejar de pensarte.


Por eso te escribo, con resaca, con dolor de cabeza, con un vacío en un lugar que no se ve pero se siente. Con todo lo que soy, siempre entero, poca gente me vio alguna vez así. Con una "I"tatuada en el pecho, grande como el idiota que soy, jodido y radiante como diría Mario, pensándote, sabiéndote diferente a lo que me mostraste en otro momento.


Y tal vez sea necesario tener esta cara de cárcel, de tren que cae a un precipicio, la misma cara que lleva los mismos ojos que no dejaban de mirarte en un café, que te extrañaban anoche mientras te volvían a mirar, porque ya no éramos los mismos, porque el mundo cambio drásticamente en 24 horas, porque pensé que la mala racha terminaría en esas dos o tres manos de póker, pero no, la mala suerte siguió hasta encontrarte, fue un milagro malicioso encontrarte y echarte de menos mientras te miraba…