Sentí la necesidad de contarte que el invierno se va extinguiendo de a poco, que empieza a florecer la esperanza, que se alejan las tardes grises mirando los cables del tejado. Contarte también que las calles tienen otro color, que los sueños esperan a la vuelta de la esquina y que la primavera renace en la sonrisa de tres duendes. Que todavía seguimos en carrera aun cuando las circunstancias digan todo lo contrario, aunque nos quieran expropiar los sueños y hacernos caer en el infierno de la mediocridad de lo cotidiano, tu mirada esa que derriba muros y fortalezas nos sacara victoriosos.

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